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¿Tengo resistencia a la insulina?

¡Hola Vibers! Hoy venimos con un nuevo blog para que puedas aclarar todas las dudas que te pueden haber surgido sobre este tema en auge: la resistencia a la insulina. ¿Qué es? ¿Por qué se da? ¿Cómo lo puedo identificar? ¿Qué puedo hacer? Sigue leyendo y encontrarás todas las respuestas a tus preguntas.

Resistencia a la insulina

La insulina es una hormona secretada por las células β del páncreas en respuesta a diversos estímulos, siendo la glucosa la más relevante (1). Su principal función es mantener la homeostasis glucémica (mantenimiento de la glucosa) y de otros sustratos energéticos. De esta forma, después de cada comida la insulina suprime la liberación de ácidos grasos libres mientras que favorece la síntesis de triglicéridos en el tejido adiposo (tejido graso). Por otra parte, la insulina inhibe la producción hepática de glucosa (producción de glucosa en el hígado), mientras que promueve la captación de glucosa por el tejido muscular esquelético y adiposo. En un estado de resistencia insulínica (RI), la acción de esta hormona a nivel celular está reducida, por lo que su secreción se ve aumentada para poder compensar y así poder mantener la homeostasis glucémica (2). Este fenómeno da cuenta del estado hiperinsulinémico (sobreproducción de insulina), el cual es característico en sujetos con RI, particularmente después de una comida alta en hidratos de carbono.

En términos epidemiológicos, el principal precursor de la resistencia a la insulina es la occidentalización del estilo de vida, definida por el incremento de la ingesta de hidratos de carbono refinados y de grasas insaturadas de origen vegetal como aceites de cánola, soya, girasol y otros, la reducción de la actividad física y el estrés crónico (3).

Aunque la resistencia a la insulina es un proceso multifactorial que involucra tanto factores genéticos como factores adquiridos, cuenta con una serie de factores de riesgo que pueden predisponer a un individuo a desarrollar esta patología (4). 

  • Sobrepeso
  • Poca actividad física
  • Mujeres con medida de cintura al nivel del ombligo de más de 90 centímetros y hombres con una medida de cintura de más de 100 centímetros
  • Antecedentes familiares en diabetes tipo 2
  • Síndrome de ovario poliquístico
  • Ser mayor de 45 años
  • Presión arterial sanguínea mayor de 140/90 mmHg
  • Niveles de colesterol HDL bajos (35 mg/dl o menos)
  • Niveles de triglicéridos altos en sangre (250 mg/dl o más)

Ejercicio / movimiento

La actividad física tiene un efecto beneficioso sobre la sensibilidad a la insulina tanto en poblaciones normales como resistentes a la insulina. Hay que distinguir entre los efectos agudos del ejercicio y los efectos genuinos del entrenamiento. Hasta dos horas después del ejercicio, la captación de glucosa se eleva en parte debido a mecanismos independientes de la insulina, probablemente por un aumento inducido por la contracción en la cantidad de GLUT4 asociada a la membrana plasmática y los túbulos T. Sin embargo, una sola sesión de ejercicio puede aumentar la sensibilidad a la insulina durante al menos 16 horas después del ejercicio. En consecuencia, estudios recientes han demostrado que el ejercicio agudo también aumenta la translocación de GLUT4 estimulada por la insulina. El aumento del contenido de proteína GLUT4 en el músculo contribuye a este efecto, y además se ha planteado la hipótesis de que el agotamiento de las reservas de glucógeno muscular con el ejercicio desempeña un papel en este sentido.

El entrenamiento físico potencia el efecto del ejercicio sobre la sensibilidad a la insulina a través de múltiples adaptaciones en el transporte y el metabolismo de la glucosa. Además, el entrenamiento puede provocar cambios favorables en el metabolismo de los lípidos y puede mejorar la regulación de la producción de glucosa en el hígado, lo que es especialmente importante. El entrenamiento físico desempeña un papel importante, sino esencial, en el tratamiento y la prevención de la insensibilidad a la insulina (5).

Nutrición

Teniendo en cuenta que el factor más importante será el movimiento o la actividad física, la nutrición y alimentación también serán aspectos importantes para poder mejorar la resistencia a la insulina. Como ya hemos comentado anteriormente, la ingesta de hidratos de carbono refinados y el consumo de grasas no saludables serán los aspectos más importantes a revisar en nuestra alimentación. 

Una dieta mediterránea, rica en vegetales y frutas, en aceite de oliva y de bajo índice glucémico será clave.

Estas son los consejos:

  • Elige alimentos integrales sin procesar y evita alimentos altamente procesados y preparados.
  • Elige grasas insaturadas saludables como las nueces y semillas.
  • Come alimentos ricos en fibra.
  • Incluye vegetales en todos tus platos: te ayudarán a controlar el azúcar en la sangre.
  • Come frutas para obtener fibra, vitaminas y minerales y evita los zumos de frutas.
  • Incluye hidratos de carbono pero en su forma integral.
  • Incluye legumbres como una fuente de hidratos de carbono.
  • El pescado blanco y el azul serán opciones interesantes a incluir en tu dieta.
  • Incluye proteína de calidad a tu dieta.
  • Cocina con aceite de oliva.

Conclusiones

La insulina es una hormona anabólica secretada por las células β del páncreas y su principal función es mantener la homeostasis glucémica.En un estado de resistencia insulínica (RI), la acción de esta hormona a nivel celular está reducida, por lo que su secreción se ve aumentada para poder compensar y así poder mantener la homeostasis glucémica. El principal precursor de la resistencia a la insulina es la occidentalización del estilo de vida, definida por el incremento de la ingestión de hidratos de carbono refinados y de grasas insaturadas de origen vegetal como aceites de canola, soya, girasol y otros como la reducción de la actividad física y el estrés crónico. Por tanto, será de vital importancia practicar ejercicio físico y llevar un estilo de vida saludable con una alimentación equilibrada para que la función insulínica se mantenga adecuadamente.

Referencias

  1. Fernando Carrasco N, José Eduardo Galgani F, Marcela Reyes J. Síndrome de resistencia a la insulina. estudio y manejo. Rev médica Clín Las Condes. 2013 ;24(5):827–37.
  2. Galgani JE, Ravussin E. Postprandial whole-body glycolysis is similar in insulin-resistant and insulin-sensitive non-diabetic humans. Diabetologia. 2012; 55(3):737-42.
  3. Kirk E, Reeds DN, Finck BN, Mayurranjan SM, Patterson BW, Klein S. Dietary fat and carbohydrates differentially alter insulin sensitivity during caloric restriction. Gastroenterology. 2009;136(5):1552-60.
  4. Nathan DM, Davidson MB, DeFronzo RA, Heine RJ, Henry RR, Pratley R, Zinman B; American Diabetes Association. Impaired fasting glucose and impaired glucose tolerance: implications for care. Diabetes Care. 2007;30(3):753-9. 
  5. Borghouts LB, Keizer HA. Exercise and insulin sensitivity: a review. Int J Sports Med. 2000;21(1):1-12.